El cómic es la manera en la que empecé a leer con placer, antes que el libro. De pequeño leía cualquier tebeo, Mortadelo y Filemón eran mis preferidos, pero no descartaba ni los tebeos  muy anteriores, desde El Cachorro a el Guerrero del antifaz, a los de «chicas», como Esther y su mundo o historias similares.  Mas tarde la Marvel, DC, el cómic Undreground tanto en revistas como Hermano lobo (Que ya era para mi del pasado, pero que me hacia mucha gracia), el Víbora, Cairo o  o autores como Robert Crumb, Will Eisner, Gilbert Shelton, Lauzier, Max, Nazario, constituyeron compañeros habituales de entonces. Y aunque con menos asiduidad, sigo leyendo cómics. Por eso la idea de hacer cómics siempre me pareció atractiva, no tanto hacer cómics en grabado, si no el simple hecho de hacer cómics.

Inevitablemente el cómic ha constituido una fuente de inspiración en el planteamiento de mi obra, en los recursos gráficos y compositivos, en los referentes. así hay estampas miás que muy bien podrían pasar por viñetas, y al final me he animado a hacer algún cómic, en colaboración, como es el caso de Super artesano man, mano a mano con Carmen Castellví, o las crónicas sumergentes, que si bien las hice en solitario tienen una respuesta/dialogo en viñetas e historia de otro autor, sin las cuales sería difícil entender la génesis de los personajes.