Dentro del marco ideológico hegemónico actual de liberalismo postmarxista la lucha de clases no existe. No existe o bien porque es una lucha que ha sido ganada o bien, en una versión menos agresiva, porque se declara que la clase trabajadora no existe. Su desaparición se debe a que toda la sociedad es ya burguesía en el sentido no de la riqueza material sino de la conciencia de clase. La conciencia de ser clase trabajadora ha sido sustituida por la de ser consumidor y estar, dentro del consumo, en un cierto nivel de crédito. Así pues, en términos marxistas, toda la clase trabajadora se ha convertido en Lumpen, en clase trabajadora desclasada.

Lumpen  es una serie que muestra el paisaje en el que vive el proletariado urbano, alejado de imágenes de miseria pintoresca. El paisaje urbano, el polígono, la fábrica abandonada o las azoteas me han interesado desde el inicio de mi actividad artística como temas que simbolizan la presencia de la vida en su lucha y su reproducción. La ruina de la fábrica es el fracaso de esa lucha, las calles vaciás expresión de diversos sentimientos proyectados sobre ellas.

La conexión de esta serie con otras anteriores – Origen y barrio- es evidente  por el tema y las características técnicas escogidas: lápiz litográfico y una estampación con tinta de litografía Charbonell negro de dibujo sobre papel BFK Arches.