Dentro del marco ideológico hegemónico actual de liberalismo postmarxista la lucha de clases no existe. No existe o bien porque es una lucha que ha sido ganada por los ricos o bien, en una versión menos agresiva, porque se declara que la clase trabajadora se ha disuelto en la mejora vital que ha propiciado el capitalismo. Pero su desaparición se debe a que toda la sociedad es ya burguesía en el sentido no de la riqueza material sino de la conciencia de clase.

La conciencia de ser clase trabajadora ha sido sustituida por diversas opciones: En lo económico la de ser consumidor y estar, dentro del consumo, en un cierto nivel de crédito. En lo político y social, por diversas identidades grupales que han de ser reivindicadas o defendidas, sin que esas luchas cambien en nada el capitalismo en el que se desarrollan. El capitalismo instrumentaliza esas luchas para desviar la atención de las estructuras económicas imperantes y las políticas que las sustentan. La fragmentación de la conciencia social y la representación del conflicto son el panorama en el que verter el malestar.

Así pues, en términos marxistas, toda la clase trabajadora se ha convertido en Lumpen, en clase trabajadora desclasada.

Lumpen  es una serie que muestra el paisaje en el que vive el proletariado urbano, el rabal. El paisaje urbano, el polígono, el inicio de la no-ciudad en forma de solar, huerto, descampado. Al hacer estos paisajes me pregunto en que medida la proyección que propongo puede convertir en algo pintoresco el motivo.

El polígono en decadencia, la fábrica abandonada o las azoteas me han atraído desde el inicio de mi actividad artística como temas que simbolizan la presencia de la vida en su lucha y su reproducción. A la vez la distancia en la mirada, la ausencia de señales diferenciadoras (porque lo mismo es un barrio obrero o un polígono en Barcelona,Madrid, París, Londres, etc.) sitúan el significado fuera de las identidades  hegemónicas. Y los símbolos posibles, los conflictos, están implícitos, no son el tema:  La ruina de la fábrica  puede ser el fracaso de una lucha, el huerto al lado de la vía la necesidad de construir. Las calles vaciás, los solares expresión de diversos sentimientos proyectados sobre ellas.

La conexión de esta serie con otras anteriores – Origen y barrio- es evidente  por el tema y las características técnicas escogidas: lápiz litográfico y una estampación con tinta de litografía negra  sobre papel blanco natural de grano fino o liso. La construcción de la imagen en plancha de aluminio se inspira en el proceso de estampación propuesto a principios del XIX, en el que las imágenes en una sola tinta tendían a dividirse en varias planchas, 2 o 3, sumando a la tinta negra dos tintas grises que acaban pareciendo una. Me inspiro en ese proceso, pero no lo reproduzco literalmente. Sustituyo la suma de planchas litográficas por la suma de matrices de materia diverso, o la combinación en una sola plancha de la misma tinta con diversos grados de transparencia, o la iluminación de las estampas que resultan en desarrollos que las individualicen dentro de cada edición.